Candy Bar de boda, un candy bar viajero

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Como ya os comenté en la entrada anterior, mis amigos Mar y Jose confiaron en mi para que les preparase el candy bar de su boda y además ciegamente pues querían que fuese una sorpresa y no vieron absolutamente nada de los preparativos, lo único que sabían era la temática de la misma, que iba a ir en consonancia con el resto de la boda.




Así que mapas, maletas antiguas y globos aerostáticos fueron el eje central de la mesa y toda la papelería asociada: guirnalda, cartelitos, chocolatinas, etiquetas de las galletas.


No puedo continuar sin dar las gracias a Photoarte por cederme sus preciosas fotografías, que hacen que la mesa dulce se vea aún más bonita.  No dejéis de visitar la web de José Manuel para conocer su trabajo, además de un gran profesional es una persona encantadora.

Igualmente quiero dar las gracias al personal del Hotel NH Finisterre, especialmente a Alba, la directora de eventos y a José María, el maître, que han colaborado con nosotros desde el primer momento y nos han dado todas las facilidades para el montaje del candy bar. Ha sido un placer trabajar con vosotros.




Estos maletines han sido el eje central de la mesa, tenían todo lo que buscaba, el aire vintage, la rosa de los vientos (elemento central de la invitación de boda), el globo aerostático, los mapas antiguos...  Y he continuado con ese aire retro y la misma gama cromática en el resto de los elementos.


Además de una buena cantidad de lacasitos y chucherías el candy bar constaba de 3 tipos de galletas, chocolatinas y macarons.


Ya os comenté en la entrada anterior que los novios son un par de trotamundos, la prueba la tenemos en estas polaroids que reflejaban parte de sus viajes.


Las cajitas para las chuches estaban hechas de manera artesanal, cada una de ellas con un molinillo también hecho a mano.


Esta última foto es mía, creo que no hacía falta decirlo pues la diferencia con las otras es evidente, jajaja, aquí la mesa todavía estaba a medio montar, la pongo para que veáis la guirnalda que no se aprecia en las otras fotos.



Galletas decoradas y otros detalles de una boda perfecta.

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Hoy os voy hablar de lo que me ha tenido entretenida gran parte del verano: la boda de mi niña,  mi amiga Mar.

Cuando tu mejor amiga te dice que se va a casar, después del torbellino de emociones y alegría por la noticia, tu mente inmediatamente empieza a dar vueltas buscando ideas y detalles para que tenga la boda más bonita del mundo. Así que empiezas a bucear por Pinterest y a bombardear a la novia (pobrecita mía) con un montón de sugerencias. Si además resulta a que los novios les encanta viajar y en cuanto tienen unos días libres cogen la maleta y se escapan, es que te lo están poniendo en bandeja!.

Mar y Jose han conseguido preparar una boda perfecta, bonita, moderna, elegante, diferente y divertida. Yo que he vivido el proceso de cerca, he visto el cuidado y cariño que han puesto en cada paso, para lograr que todo el mundo se sintiese cómodo y disfrutase de un día tan especial para ellos. Buscaban la excelencia y la han conseguido.

Me encantó que me dejaran participar en los preparativos de su gran día, y que confiaran en mi para que me encargase de algo tan importante como las galletas que formaron parte del regalo de los invitados y un candy bar que os enseñaré en la siguiente entrada.


Aquí podéis ver parte de los trabajos que me tuvieron entretenida: las cajitas del candy bar, hechas totalmente a mano, las etiquetas de las chocolatinas, cucuruchos para el arroz y unas etiquetas troqueladas para el resto de los regalos (eso si, de escribirlas ya se encargaron los novios ;) )


Los cucuruchos para el arroz estaban hechos con mapas y quedaron así de bonitos ya colocados en la puerta de la iglesia.

El banquete se celebró en el Hotel NH Finisterre, un precioso hotel de cinco estrellas y todo un referente de la ciudad de A coruña. No tengo fotos del banquete pero os puedo asegurar que estaba todo absolutamente delicioso y los pinchos espectaculares, sólo os digo que había más de 20 variedades entre fríos y calientes.

Siguiendo con el tema de los viajes,  encontramos unos maravillosos posters vintage con los lugares más significativos visitados por los novios y los utilizamos en el seating plan, para organizar la distribución de los invitados.

Foto cedida por NH Finisterre

Así de bonitos estaban el salón Victoria y las mesas, con sus posters antiguos enmarcados.


Fotos cedidas por Patricia Martínez.

Y ya por último os dejo con el paso a paso de las galletas y como quedaron terminadas.

La galleta de las chicas.

Sí, las fotos deberían estar más cuidadas pero son las únicas que tengo, con tanto ajetreo no me paré a sacarle una foto en condiciones a las galletas terminadas :(



La galleta de los chicos, la vi aquí y me encantó.



Como podéis ver, la galleta se me cayó al suelo y se rompió cuando estaba preparando todo para sacarle las fotos, es lo que tiene ser torpe...





Más regalos para los invitados, azafrán casero, cultivado por la familia del novio y botellita de Oporto.



Y próximamente la entrada sobre el candy bar.

Tarta de limón y frambuesa con crema de coco.

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Ahora que ha entrado el otoño y parece que nos ha abandonado el calor apetece encender el horno de nuevo, aunque tengo que confesaros que el mío ha trabajado todo el verano con tartas de cumpleaños y especialmente en septiembre preparando las galletas decoradas que mi amiga Mar regaló el día de su boda. Pero eso os lo contaré más adelante que merece su propia entrada.

Hoy os traigo una de esas tartas de cumpleaños que me quedaron pendientes de publicar. Me enamoré de esta tarta la primera vez que la vi en pinterest, me pareció perfecta, elegante, sencilla y vistosa y estaba deseando prepararla.
En mi caso para la cobertura utilicé leche de coco montada, lo había visto en pinterest y quería probarlo, pero es tan liosa a la hora de prepararla que sinceramente no la recomiendo. Se monta como la nata pero es una crema un poco complicada de utilizar para cubrir una tarta, solo utilizamos la parte sólida y la crema endurece después de montada con un reposo largo en la nevera. Si no queréis complicaros una crema de queso nos sirve perfectamente ya que la leche de coco tampoco aporta demasiado sabor.



Ingredientes.

Para el bizcocho.

225 g de mantequilla a temperatura ambiente.
3 huevos.
360 g de harina.
395 g de azúcar.
ralladura de un limón.
250 ml de buttermilk.
3/4 de cucharadita de levadura.
3/4 de cucharadita de bicarbonato.
1 cucharadita de esencia de vainilla.

Para la crema de coco.

400 g de leche de coco fría
110 g de azúcar glas.


200 g de lemon curd.
100 g  de mermelada de frambuesa.
 frambuesas frescas y pistachos verdes para decorar.

Elaboración.

Es indispensable preparar la crema  de coco el día anterior para que endurezca y tenga una buena consistencia,  e igual ocurre con el lemon curd  también es recomendable prepararlo con antelación.  

Abrimos las latas de leche de coco sin agitarlas, ésto es muy importante ya que vamos a utilizar únicamente la parte sólida que vamos retirando con una cuchara intentando no coger nada de líquido.
Montamos en un recipiente frío con unas varillas, cuando esté semimontado añadimos el azúcar y seguimos batiendo. Guardamos en el refrigerador hasta el día siguiente para que la grasa de la leche de coco se endurezca, ojo! debajo de esa capa dura habrá líquido, igual que cuando abrimos la lata, así que mucho cuidado de retirar solamente la capa sólida cuando la vayamos a utilizar.

Precalentamos el horno a 170ºC.

Mezclamos la harina con el bicarbonato y la levadura y lo tamizamos todo junto.
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa y añadimos los huevos ligeramente batidos de uno en uno. Nos aseguramos de que se ha integrado bien antes de añadir el siguiente. Incorporamos también el extracto de vainilla y la ralladura de limón.
Agregamos la mitad de la harina y mezclamos suavemente. Añadimos el buttermilk y volvemos a integrar, terminamos incorporando el resto de la harina.



Vertemos la masa en el molde engrasado y horneamos unos 75 minutos para un solo molde o 35 minutos si dividimos la mezcla en dos. Yo he dividido la masa en dos moldes y  una vez fríos y reposados he cortado cada bizcocho por la mitad para tener cuatro capas.

Para montar la tarta vamos alternando los rellenos, una capa de lemon curd y otra de mermelada de frambuesas.
Con la ayuda de un plato giratorio y una espátula de reposteria vamos cubriendo la tarta con la crema de coco o la crema que hallamos escogido. Damos primero una capa fina para que retenga las migas y refrigeramos la tarta al menos una hora para que esta capa endurezca.
Extendemos el resto de la crema y decoramos con unas frambuesas y unos pistachos verdes picados.




Galletas de lavanda.

Ahora que todavía están los campos llenos de lavanda es el momento ideal para preparar un azúcar aromatizado que podemos utilizar el resto del año para perfumar infusiones, cremas, mermeladas o preparar dulces tan fragantes como estas galletas de mantequilla.



Es necesario que preparemos el azúcar con antelación. Recogemos cuatro o cinco ramas de lavanda, las lavamos con cuidado debajo del grifo, secamos bien con papel absorbente y las guardamos en un tarro con 500 gr de azúcar durante 15 días, de esta manera el azúcar se impregnará con los aromas de las flores.
Una vez pasado el tiempo de reposo trituramos el azúcar con las ramas de lavanda añadiéndole dos cucharaditas de maicena para que no se apelmace.



Ingredientes.

300 gr de harina.
150 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
1 huevo L.
100 gr de azúcar de lavanda.

Elaboración.

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremosa, añadimos el huevo y seguimos batiendo hasta que se integre, sin parar de batir añadimos la harina poco a poco. Formamos una bola con la masa y la dividimos en 4 porciones.
Estiramos cada porción de masa entre dos papeles de horno intentando que quede del mismo grosor. Cuando tengamos lista la masa la guardamos en la nevera entre los dos papeles de horno y repetimos la operación con las demás porciones.

Dejamos reposar la masa 4 ó 5 horas para que endurezca y podamos cortar las galletas sin que se deformen.

Retiramos la masa de la nevera y le damos un par de pasadas con el rodillo, cortamos porciones de pasta y las vamos colocando en la bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Dejamos un par de centímetros de separación entre las galletas porque al cocerlas crecen un poco.

Guardamos la bandeja en el frigorífico y las dejamos reposar unos 30 minutos, con este truco evitaremos que las galletas pierdan forma durante el horneado. 

Los recortes de masa los unimos, volvemos a estirarlos y de nuevo a la nevera antes de cortarlos.

Precalentamos el horno a 160ºC.



Si queremos que las galletas tengan un toque original podemos gravar un dibujo con un palillo antes de hornearlas, unas rayas y unos puntitos pueden simular las ramas de lavanda.

Horneamos durante 20 minutos aproximadamente en la parte media del horno, las galletas suelen estar listas cuando los bordes comienzan a dorarse. 
Dejamos reposar las galletas sobre la bandeja durante 5 minutos y después las pasamos a una rejilla para que enfríen.

Receta incluida en el libro "La repostería de Jengibre y Canela"

Caldo de pollo.

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Poco a poco espero ir ampliando la sección de recetas básicas, esas cremas, salsas o caldos que siempre preparamos en casa y hasta ahora no me había decidido a publicar. 
El caldo de pollo no podía faltar, es el que más nos gusta, es barato, sabroso, tiene dificultad cero y lo podemos utilizar en multitud de recetas: sopas, arroces, guisos, aportando muchísimo sabor.


Ingredientes.

2 carcasas de pollo.
1 puerro.
2 zanahorias.
1 cebolla pequeña.
pimienta negra  y verde en grano.
1 hoja de laurel.
1 rama de tomillo.
1 rama de romero.
5 litros de agua.

Elaboración.

Como ya sabemos cada casa tiene su propia receta, ésta es la más básica que hacemos nosotros, claro que siempre se adapta a lo que tengamos por la nevera, por eso a veces le añadimos calabaza, champiñones, apio o cualquier otra verdura que podamos utilizar.

Colocamos todos los ingredientes en una olla alta, añadimos el agua y cocemos a fuego suave durante dos horas, desespumando constantemente.
Una vez terminada la cocción filtramos el caldo con ayuda de un colador y unas gasas, lo repartimos en varios recipientes y lo dejamos enfriar. Cuando enfríe será muy sencillo retirar la grasa que se ha solidificado en la superficie. Podemos congelarlo y así lo tendremos disponible para utilizar en cualquier momento.

Variación.
En casa nos gusta mucho la comida asiática, para preparar sopas de noodles de estilo tailandés o tipo ramen variamos un poco los ingredientes del caldo añadiéndole un trozo de raíz de jengibre fresco, unas vainas de cardamomo, granos de cilantro y una guindilla verde.

Tarta de frutos rojos, lima y merengue.

Como cuesta seguir el ritmo del blog en verano! con estos días de sol lo que pide el cuerpo es salir, ir a la playa, pasear, tomar unas cañas con los amigos y dejar el ordenador olvidado, pero aunque actualice poco si que sigo cocinando, eh? lo que pasa es que me da pereza coger la cámara y como mucho saco una foto con el móvil..

Aunque soy consciente de que con el calor no apetece nada encender el horno os traigo una de las muchas tartas que tengo pendiente de publicar y que también aparece en el libro "La respostería de Jengibre y Canela" y a pesar de ser un poco elaborada no os vais a arrepentir, tiene una golosa  cobertura de merengue  y un relleno  de frutos rojos y curd de lima, suave y refrescante.


Ingredientes. 

Para el bizcocho.

225g de mantequilla a temperatura ambiente.
360g de harina.
395g de azúcar.
4 huevos L.
250 ml de buttermilk.
3/4 de cucharadita de bicarbonato sódico.
3/4 de cucharadita de levadura.

 Para el merengue suizo.

4 claras.
200 g de azúcar.
1 pizca de sal.
una gotas de zumo de limón.

 Para el relleno.

250g de frambuesas frescas.
250 g de arándanos frescos.
200 g de curd de lima.

Elaboración.

Lo primero es preparar la crema de lima, podemos hacerla con antelación y guardarla en el frigorífico, aquí está la receta.

Para preparar el bizcocho mezclamos la harina con el bicarbonato y la levadura y tamizamos todo junto.
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que esté bien integrado y añadimos los huevos de uno en uno. Agregamos la mitad de la harina y mezclamos suavemente, a continuación vertemos el buttermilk en la masa y removemos bien hasta integrar. Terminamos añadiendo el resto de la harina y mezclando nuevamente.

Horneamos a 170ºC durante unos 75-80 minutos aproximadamente.

Vamos ahora con el merengue suizo. Colocamos todos los ingredientes en un recipiente al baño María y removemos hasta que se disuelva el azúcar, si tenéis un termómetro de azúcar vigilad que no supere los 60º. Retiramos el recipiente del baño María y batimos con unas varillas hasta conseguir un merengue firme y brillante. Reservamos un poco de merengue en un  cuenco e introducimos el resto en una manga pastelera con una boquilla de estrella.



Una vez haya reposado el bizcocho lo cortamos a la mitad y rellenamos con la crema de lima y parte de los frutos rojos, lo cubrimos con la otra mitad del bizcocho.
Con la ayuda de una espátula extendemos una capa de merengue sobre toda la superficie de la tarta, a continuación colocamos la manga pastelera en el borde inferior de la tarta, apretamos un poco, dejamos de hacer presión y retiramos para formar los picos de merengue. Cubrimos primero todo el diámetro inferior y seguimos dibujando pisos justo encima de los que acabamos de formar, así hasta que todo el lateral quede cubierto.

Terminamos la decoración colocando el resto de las fresas y los arándanos de manera armoniosa. 

Lemon curd.

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Hace un año, aproximadamente que  publiqué la receta del curd de lima, ya comenté en esa ocasión que se puede hacer también limón y apenas hay diferencia. Es una de mis cremas favoritas, la preparo muy a menudo y de tanto repetirla y ajustarla he conseguido esta receta mejorada que ahora os presento.



Ingredientes.

2 huevos.
3 yemas.
Ralladura de dos limones.
175 ml de zumo de limón.
190 g de azúcar.
80 g de mantequilla.
2 cucharaditas de maicena.

Elaboración.

Desleímos la maicena en un poco de agua. Colocamos en un cazo el zumo y la ralladura de limón, el azúcar, las yemas y los huevos enteros y batimos todo con unas varillas. Añadimos la maicena y la mantequilla troceada y cocemos al baño maría sin parar de remover hasta que la mezcla espese.

Pasamos la mezcla a un tarro de cristal esterilizado y esperamos a que enfríe completamente antes de guardarlo en la nevera. Se conserva en el frigorífico hasta dos semanas.

Tarta fría de plátano y chocolate.

Una receta fresquita que viene de maravilla para aplacar el calor que por fin se ha dignado a aparecer por el norte.
Es una tarta suave, de textura ligera e ideal para aprovechar los plátanos demasiado maduros que van quedando olvidados en el frutero y que a nadie le apetece comer.
La base admite cualquier tipo de galletas, desde las clásicas del desayuno, digestive, galletas con chocolate o las que más os gusten.



Ingredientes.

100 g de galletas
50 g de mantequilla.
400 ml de nata 35% de materia grasa.
200 ml de puré de plátano.
5g de gelatina en hojas.
50 g de azúcar.
1 pizca de canela.
100 g de chocolate negro.
100 ml de nata 35% de materia grasa.

Elaboración.

Engrasamos con mantequilla un molde desmontable de 15 cm.
Trituramos las galletas hasta que sólo queden migas, derretimos la mantequilla y la añadimos a las galletas, mezclamos con las manos hasta formar una pasta.

Vamos colocando la pasta en el fondo del molde, presionando bien para compactarla. La reservamos en la nevera mientras preparamos la crema de plátano.

Hidratamos la gelatina en agua fría durante 10 minutos. Mezclamos la nata con el puré de plátano, la canela y el azúcar, calentamos a fuego suave, antes de que hierva retiramos del fuego y añadimos la gelatina escurrida, mezclamos hasta que esté totalmente disuelta.

Vertemos la crema sobre la masa de galletas, la dejamos templar y metemos en el frigorífico 6 horas como mínimo para que cuaje, mejor si reposa toda la noche.


Cuando la crema de plátano esté totalmente cuajada preparamos una ganache de chocolate negro con 100ml de nata y 100 g de chocolate. En este caso recomiendo usar un chocolate intenso, con un 70% de cacao para contrastar con el dulzor del plátano y equilibrar los sabores.
Esperamos a que la ganache enfríe ligeramente y la vertemos suavemente sobre la crema de plátano. Un buen truco es dejarla caer sobre el dorso de una cuchara, se deslizará lentamente y se distribuirá de manera uniforme.
Llevamos la tarta nuevamente al frigorífico para que el chocolate endurezca.

Para ayudaros en el desmoldado de la tarta probad a mojar el filo de un cuchillo en agua caliente, secarlo y pasarlo alrededor de la tarta, se despegará de las paredes del molde y será más fácil desmoldar sin que rompa.

Receta incluida en el libro "La repostería de Jengibre y Canela".