Restaurante Mirador de San Pedro

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El monte de San Pedro es uno de los lugares más impresionantes que tenemos en la ciudad de A Coruña. Es un punto estratégico para la defensa de la ciudad y en el se instaló una batería de cañones durante la década de los 30 con dos impresionantes cañones Vickers.

Ahora está rehabilitado y es un parque muy extenso que cuenta con merendero, zona de juegos infantiles, un laberinto inglés, un estanque con patos y, sobre todo, unas vistas espectaculares de la bahía de A Coruña.

Os dejo unas fotos de las vistas que hay desde el monte.

La Torre de Hércules, siempre majestuosa. 


 El laberinto inglés confeccionado con plantas italianas.

 Uno de los cañones Vicker.



Emplazado en este espacio se encuentra el restaurante Mirador de San Pedro, tiene cafetería y 3 salones con diferente capacidad.

Aunque ya había estado en la cafetería en varias ocasiones no conocía el restaurante, así que este fin de semana fui a cenar con unas amigas para probar su cocina.

Imagen del salón Mirador, en el que cenamos, la fotografía pertenece a la página web del restaurante.

Nosotras encontramos en la web que ofrecían un menú degustación: Menú romántico y nos decantamos directamente por esta opción. Como suele ocurrir con este tipo de menús es necesario pedirlo para toda la mesa, lo tienen disponible para las cenas viernes, sábado y vísperas de festivo y a pesar del nombre no es necesario ir en pareja para poder disfrutarlo.

Como aperitivo de bienvenida nos ofrecieron una crema de verduras y empanada de atún. La crema resultó muy suave y sabrosa, estaba calentita y sirvió para abrir el apetito. La empanada muy correcta.



El primer plato era un timbal de mariscos y zamburiñas, el timbal frío y con un toque crujiente resultó un gran compañero de las zamburiñas gratinadas con compota de tomate y migas de jamón iberíco.



De segundo nos sirvieron un medallón de rape negro con salsa de naranja y verduritas. El pescado estaba perfecto de punto, la salsa ligera y muy rica y las verduras estupendas, al dente, y eso viniendo de mi que no soy gran amante de las verduras es todo un cumplido.


El plato de carne era una carrillera de ternera con espuma de patata y setas. La carrillera estaba deliciosa, se deshacía en la boca, pero es un plato contundente que quizás necesitase más proporción de setas o de alguna otra verdura en la ración para aligerarlo.



Terminamos con un postre clásico,  unas cañitas rellenas de crema pastelera y acompañadas de fresas, muy ricas, crujientes y nada empalagosas.



El menú también incluye:
Vino blanco D.O Rías Baixas Valtea (nuestra elección) ó  vino tinto D.O.C Rioja Ontañón crianza.
Aguas minerales o refrescos.
Café e infusiones.
Selección de aguardientes gallegos.

El precio del menú 35€ por persona, nos pareció un buen precio para todo lo que incluye y la calidad de la cocina y el servicio.

El servicio en sala fue excelente, tanto por parte de los camareros como del maitre, que en todo momento se mostraron muy atentos y agradables.

 Eramos tres amigas y a todas nos encantó y nos pareció un lugar totalmente recomendable. Lo ideal es ir durante el día para poder disfrutar de las vistas, especialmente si no habéis ido antes, aunque de noche también tiene su encanto ver la Torre de Hércules y toda la ciudad iluminada.

Tarta de calabaza con chocolate blanco y yogur.

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Este año la huerta de mis padres ha sido muy generosa en la producción de calabazas butternut y como aguantan tanto tiempo las hemos estado consumiendo hasta ahora, que ya se están acabando. De todos modos suelo aprovechar esta época de abundancia para preparar puré de calabaza y congelarlo, así lo tengo disponible durante el resto del año.

Hace tiempo que tenía ganas de añadir calabaza a un bizcocho, por ese extra de jugosidad y aroma que le aporta. Éste además es un bizcocho especiado,  la calabaza al igual que la zanahoria lo piden, que huele a invierno y apetece en estos días de frío con una taza de café.

La  receta de la ganache de yogur y chocolate blanco es  Roberto Fernández, del blog Postres con estilo, un blog que si no conocéis deberíais visitar, en el vais a encontrar alta repostería, tartas elegantes, delicadas, con elaboraciones laboriosas y atrevidas combinaciones de sabores, todo un placer para los sentidos. Yo no tengo ni el arte ni la paciencia de Roberto para preparar esas tartas tan maravillosas, pero si que estoy aprendiendo diferentes técnicas y me da muchas ideas, de rellenos, cobertura para poder aplicar a las tartas más sencillas que preparamos en esta casa.


Ingredientes.

200 gr de harina.
200 gr de azúcar moreno.
4 huevos L.
300 gr de puré de calabaza.
125 ml de aceite de oliva suave.
8 gr de levadura.
1 trocito de jengibre fresco rayado.
2 cucharaditas de canela.
1/4 de cucharadita de nuez moscada.
1/2 cucharadita de 4 pimientas.

Para el relleno y cobertura.

270 gr de yogur griego.
360 gr de chocolate blanco de cobertura.
25 gr de azúcar invertido.
90 gr de mantequilla.

Elaboración. 

 Siempre preparo las diferentes partes de las tartas el día anterior. Las coberturas que utilizo suelen necesitar un reposo de 24 horas en la nevera para tener la consistencia adecuada y los bizcochos también me gustan más de un día para otro porque la miga suele estar más asentada y es más fácil trabajar con ellos.

Empezamos preparando la crema, para lo que vamos a necesitar un termómetro de cocina.

Colocamos el chocolate blanco troceado en un cazo y fundimos a 40ºC.
En otro bol mezclamos el yogur y el azúcar invertido y lo calentamos en el microondas hasta alcanzar los 35ºC, mezclamos el chocolate con el yogur y emulsionamos con la batidora de brazo.

Calentamos la mezcla hasta los 35ºC y añadimos la mantequilla cortada en dados, removemos hasta que esté integrado y pasamos de nuevo por la batidora. Esperamos a que enfríe, tapamos con film y dejamos reposar en la nevera 24 h así en el momento de utilizarlo tendrá la consistencia perfecta para rellenar y cubrir la tarta.

Seguimos con los bizcochos. Precalentamos el horno a 180ºC y preparamos  con mantequilla y papel de horno dos moldes de 20 cm,

Batimos los huevos con el azúcar hasta que blanqueen, añadimos el aceite, el puré de calabaza y mezclamos bien.
En otro bol mezclamos la harina con la levadura y las especias y lo tamizamos sobre la masa anterior. Removemos con una espátula hasta que esté integrado y dividimos la masa entre los dos moldes. Es conveniente pesarla para que cada bizcocho tenga la misma cantidad de masa.

Horneamos durante 40 minutos aproximadamente.



Al día siguiente montamos la tarta, en este caso he optado por dejar la tarta desnuda, una nacked cake, cada vez me gustan más este tipo de tartas, además de ser preciosas y suculentas, dan menos trabajo a la hora de glasearlas, jeje.

Llenamos la manga pastelera con la ganache de chocolate blanco y con una boquilla lisa vamos formando  una espiral que cubra todo el bizcocho de la base, desde los bordes hasta el centro. Colocamos el segundo bizcocho y apretamos un poco para asentarlo y que la crema asome por los laterales. Nos ayudaremos de una espátula de repostería  para cubrir el segundo bizcocho con el resto de la crema.



Aquí podéis ver el corte, el bizcocho jugoso y una generosa capa de crema de chocolate y yogur. No me digáis que no es tentador, una delicia.

Salsa de curry.

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Me encanta el curry, en casa siempre tenemos curry en polvo, pero si tengo tiempo me gusta prepararlo casero, así lo hago a mi gusto, aumentando la cantidad de mis especias preferidas y evitando otras. Si nos sobra un poco de pasta de curry podemos guardarla en la nevera en un recipiente hermético, aguanta 15 días en perfecto estado.
Esta salsa es estupenda,  muy versátil ya que sirve de base para un montón de platos, unos simples garbanzos de bote salteados en esta salsa quedan deliciosos.


Ingredientes.

1 trocito de canela en rama.
2 dientes de ajo.
1/2 guindilla roja picante.
1 trozo de 1 cm de jengibre fresco.
1 cucharadita de semillas de cilantro.
3 vainas de cardamomo.
1 y 1/2 cucharadita de semillas de sésamo.
1 cucharadita de semillas de comino.
5 granos de pimienta negra.
2 cucharaditas de cúrcuma.
2 cucharaditas de tomate concentrado.
1 lata de leche de coco.
Aceite de oliva virgen extra.


Elaboración.

Pelamos y cortamos el trozo de jengibre, abrimos la guindilla para desvenarla y retirarle las semillas (si lo queréis bien picante podéis dejarlas) y cortamos en trozos pequeños, abrimos las vainas de cardamomo y usamos las semillas del interior.
 Colocamos  en el mortero o un procesador de alimentos, todos los ingredientes excepto el aceite y la leche de coco,machacamos hasta conseguir una pasta.

Echamos un chorrito de aceite de oliva en una olla de fondo grueso y añadimos la pasta de curry. Rehogamos durante unos minutos para que las especias suelten todo el aroma. Añadimos la leche de coco y llevamos la salsa a ebullición, removiendo de vez en cuando. La dejamos reducir un poco hasta conseguir el espesor deseado, la pasamos por un chino o colador para retirar los tropezones y ya la tenemos lista para usar.

Más fácil imposible, y además está deliciosa.

Salmón marinado

Hola a todos, soy Iván, el otro cocinillas de este blog y llevo tanto tiempo sin venir por aquí que seguro que os habéis olvidado de mi. Pues ya os refresco yo la memoria, jejeje, no olvidéis que tengo recetas tan memorables como el tiramisú, la lasaña o la empanada de bonito.

La receta de hoy es muy sencilla, un salmón marinado con el que os váis a chupar los dedos. La receta nos la dió nuestro amigo Jako Vázquez, al que ya conoceís por las entradas del Forum Gastronómico y tiene el éxito garantizado.


Ingredientes:

Un centro de salmón.
1 kg de sal gruesa.
1 kg de azúcar.
Eneldo.
Ralladura de 1 lima.
Ralladura de 1 limón.
Ralladura de 1 naranja.

Elaboración.

Le pedimos al pescadero que nos abra el salmón a la mitad para que nos queden dos filetes, podemos usar la pieza entera o si es muy grande utilizar solamente los lomos o los centros.
Al llegar a casa le quitamos todas las espinas con unas pinzas y lo lavamos y secamos con papel absorvente.
En un recipiente grande mezclamos el azúcar con la sal.

Colocamos el salmón en una bandeja con la piel hacia abajo. Mezclamos las ralladuras de cítricos con el eneldo y las extendemos sobre la carne del salmón. Añadimos la mezcla de azúcar y sal cuidando que el pescado quede bien cubierto, tapamos con film y dejamos reposar en la nevera.



El tiempo de reposo irá en función del grosor de la pieza y de si lo queremos más o menos curado, nosotros lo dejamos 24h, que para nuestro gusto tiene el punto perfecto.

Una vez pasado el tiempo de reposo lavamos el salmón para retirarle los restos de la marinada, lo secamos bien y conservamos en el refrigerador en un recipiente hermético cubierto de aceite de oliva. Nos aguanta perfectamente unas 2 semanas. 


Podemos cortarlo en tacos y añadir a la ensalada, preparar un tartar o simplemente cortarlo en lonchas finas, colocarlo en unas tostadas y a disfrutar!

Aquí tenéis un par de ejemplos prácticos para sacarle partido a este salmón marinado.

Paté de salmón ahumado. 
Gigli con salmón y salsa de queso. 
Ensalada de melón (y salmón ahumado). 

Tarta invernal.

Esta tarta lleva mucho tiempo en frío (no podía evitar el juego de palabras, jeje) esperando a ser publicada, y con la temperatura ambiente que tenemos últimamente parece que ha llegado su momento. Es una de las recetas que podéis encontrar en el libro "La repostería de Jengibre y Canela".


Ingredientes para el bizcocho.

225 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
360 gr de harina.
395 gr de azúcar.
4 huevos L.
250 ml de buttermilk.
3/4 de cucharadita de bicarbonato.
3/4 de cucharadita de levadura.
1 cucharadita de extracto de vainilla.

Ingredientes para el relleno y la cobertura.

100 gr de frambuesas
4 cucharadas de crema de cacao.
100 ml de nata.
240 gr de chocolate blanco.
50 gr de coco rallado.
Fondant de colores para decorar.


Elaboración.

Comenzamos preparando la ganache de chocolate blanco, es mejor prepararla el día anterior y dejarla reposar 24 horas en el frigorífico para que coja consistencia y sea más fácil trabajar con ella.

Cortamos el chocolate en trozos pequeños y lo reservamos. Calentamos la nata a fuego suave, cuando rompa a hervir la retiramos del fuego y añadimos el chocolate, volvemos a llevar al fuego al mínimo de calor y removemos constantemente con unas varillas hasta que se funda y se integre. Dejamos enfriar y guardamos en la nevera.

Precalentamos el horno a 170ºC.

Mezclamos la harina con el bicarbonato y la levadura, tamizamos todo junto y reservamos.
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que blanquee y añadimos los huevos de uno en uno, batiendo bien después de cada adicción.

Agregamos la harina y el buttermilk en tres veces: la mitad de la harina, mezclamos, añadimos el buttermilk y volvemos a integrar y terminamos con el resto de la harina.

Horneamos durante 65 minutos aproximadamente.

Esperamos a que el bizcocho esté frío y reposado para cortarlo a la mitad. Yo suelo preparar los bizcochos el día anterior para que la miga esté más asentada.

Calentamos unos segundos la crema de cacao en el microondas para que nos resulte más fácil de extender y con una espátula cubre el bizcocho teniendo cuidado de no llegar a los bordes. Colocamos las frambuesas y cubrimos con la siguiente capa de bizcocho.

Extendemos el ganache por todo el contorno de la tarta intentando que quede lo más lisa posible, cogemos puñaditos de coco rallado con la mano y vamos pegándolos sobre la cobertura de chocolate. Cuando toda la tarta esté cubierta esta tendrá un aspecto nevado.

Para los copos de nieve he utilizado  fondant azul y unos cortadores como éstos. Y lo pingüinos no son difíciles de hacer, solo hay que tener un poco de paciencia.

Lamentablemente no tengo foto del corte, pero os puedo asegurar que está deliciosa, el toque ácido de las frambuesas siempre es un buen aliado del chocolate, especialmente del chocolate blanco.

Galicia Calidade en Ruta.

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Por fin se acabaron las fiestas y retomamos la tranquilidad y la rutina. Esta entrada tenía pensado publicarla antes de las navidades pero entre el trabajo y la locura de esos días ha tenido que esperar su momento.

Estoy segura de que la mayoría de vosotros conocéis la marca Galicia Calidade, es un sello de calidad certificada que se utiliza para distinguir servicios y productos elaborados en Galicia, con materia prima de la comunidad o diseño gallego.  Pertenecen a este sello marcas tan conocidas como: Coren, Escurís, Estrella Galicia y muchas otras, hasta un total de 51 empresa y más de 300 productos certificados.
Dentro de las acciones de divulgación y promoción de la marca está Galicia Calidade en ruta, un roadshow  en el interior de un camión adaptado que desde el 28 de noviembre hasta el 13 diciembre recorrió diferentes ciudades gallegas acercando a los consumidores los productos del sector alimentario certificados por Galicia Calidade a través de showcookings, catas de vinos y degustaciones de productos.


Los días 12 y 13 de diciembre esta iniciativa llegó a A Coruña, para desarrollar cuatro acciones diferentes:

Esencial: degustación de bocados de galicia calidade elaborados por la chef Marian Rodríguez.

De viños Galicia Calidade, un maridaje de vinos amparados por el sello con otros productos como los jamones, embutidos o quesos, bajo la dirección del sumiller Luis Paadin.

Almorzos Galicia Calidade en los que se pone en valor el café, la importancia del agua y de la leche, y que se acompañan de kiwis y dulces certificados.

A lata de Galicia Calidade, un taller en el que se demuestra la versatilidad de las conservas para adaptarse a elaboraciones gastronómicas más sofisticadas impartido por el chef Iván Méndez.

Nosotros pudimos asistir el primer día, a la presentación a medios de comunicación y la cata de vinos.


Alfonso Cabaleiro, el director gerente de Galicia Calidade  destacó  como funciones fundamentales de este sello el ser la marca amparo del producto gallego y proporcionar un valor añadido a los mismos, así  vemos que Galicia Calidade es el mejor pasaporte de las empresas gallegas.


La chef Marian Rodríguez  explicó que el objetivo del aula de cocina es poner en valor los ingredientes y la cocina tradicional pero con un aire nuevo, más innovador.

En la acción de Esencial pudimos degustar productos del sello preparados por Marian  Rodríguez.

Pulpo salteado (Gallego Pereira) con cremoso de patata (Patata Conde) y grelo (A Rosaleira)

Sardina en conserva (Escurís) con cachelo (Patata Conde) en escabeche ligero.

Arroz meloso de almeja (Linamar) y zamburiña en salsa de vieira (Rianxeira)

Ya por la tarde tuvo lugar la la cata de vino  con Luis Paadín que resultó instructiva y divertida a partes iguales.
El sumiller nos habló de la tradición milenaria de la elaboración del vino en Galicia y la poca visibilidad del mismo, ya que Galicia no aparece como zona productora en los principales mapas vinícolas del mundo. Conocimos datos como que hay unas 60 variedades de uvas autóctonas y que ningún vino blanco fuera de Galicia tiene acidez natural; esa acidez que inunda toda la boca es una de las características distintivas de nuestros blancos y es debida a las especiales características del suelo y el clima.


Catamos 5 vinos, tres blancos y dos tintos.

Empezamos con un D.O Ribeiro: Val de Nairoa. Un vino con un 80% de uva Treixadura, de color amarillo pajizo y destellos verdosos. Sabor intenso y aromas elegantes y complejos ente los que destaca la fruta fresca como la manzana, el mango y la nectarina.

Seguimos con un D.O. Rías Baixas: Pazo de Villarei. 100% uva Albariño, límpido y brillante de color amarillo limón y aroma a fruta madura: piña, maracuyá y a flores.

Terminamos los blancos con un D.O. Valdeorras: Ruchel. 100% uva Godello, de color amarillo limón con destellos verdosos y aroma a frutas muy maduras y notas herbales.


Continuamos con un tinto D.O. Ribeira Sacra: Regina Viarum. 100% uva Mencía, de capa media alta, color rojo cereza con brillos morados y aromas intensos y complejos a frutos rojos y notas de tierra.

Terminamos con un tinto D.O. Monterrei: Gargalo Mencía. 65% uva Mencía , 35% Araúxa. De color rojo cereza y ribete violáceo de capa media. Intenso y fragante con aromas a frutas rojas.

Acompañando a los vinos pudimos degustar empanada gallega (Chousa) y tostas con jamón (Coren y Torre de Núñez) y los platos que preparó Marian Rodríguez.

Piruleta de mejillón en salsa de vieira (Rianxeira) con queso Arzúa-Ulloa y crujiente de maíz.

Arroz caldoso de jarrete de Ternera Galega guisado al Mencía (Regina Viarum) y grelos (A Rosaleira).

 Flan de licor café ( huevos Avícola Tratante, nata Président, Leche Feiraco) y crema de orujo (Kenza) con tarta de almendra de Santiago (Chousa, Ingapan)

 Fue una experiencia fantástica, una lección magistral sobre los vinos gallegos, totalmente recomendable. De todas las enseñanzas de Luis Paadín me quedo con su frase de que independientemente de nuestros gustos"un  vino es bueno cuando es fiel reflejo de su suelo".

Y si queréis conocer más sobre los vinos gallegos os recomiendo la Guía de Vinos, Destilados y bodegas de Galicia del propio Luis Paadín.

Galletas de Jengibre.

Después de unos cuantos años preparando estas galletas, creo ya era hora de que publicara la receta. Las galletas de jengibre son mis favoritas, el olor de la masa es delicioso y te inunda en cada paso: cuando preparas y estiras la masa, cuando horneas las galletas (ahí se extiende por toda la casa) y cuando las decoras ya es prácticamente imposible resistirse a comerte un par de ellas, jeje.


Ingredientes.

750 gr de harina.
250 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
1 huevo L a temperatura ambiente.
220 gr de azúcar moreno.
145 gr de miel de caña.
2 cucharaditas de jengibre molido.
1 cucharadita de canela molida.
1 cucharadita de mezcla de pimientas.
1/2 cucharadita de bicarbonato.
1/2 cucharadita de sal.


Elaboración.

Mezclamos la harina con las especias, la sal y el bicarbonato y tamizamos todo junto.

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que se integre, añadimos la miel de caña y el huevo y volvemos a batir. Agregamos la harina poco a poco y sin dejar de amasar hasta conseguir una masa suave y que se despega de los dedos. La guardamos en el frigorífico.

Dejamos reposar la masa 4 ó 5 horas  para que endurezca y podamos cortar las galletas sin que se deformen.

Retiramos la masa de la nevera y le damos un par de pasadas con el rodillo, cortamos porciones de pasta y las vamos colocando en la bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Dejamos un par de centímetros de separación entre las galletas porque al cocerlas crecen un poco.

Guardamos la bandeja en el frigorífico y las dejamos reposar unos 30 minutos, con este truco evitaremos que las galletas pierdan forma durante el horneado. 

Los recortes de masa los unimos, volvemos a estirarlos y de nuevo a la nevera antes de cortarlos.

Precalentamos el horno a 160ºC.

Horneamos durante 20 minutos aproximadamente en la parte media del horno, las galletas suelen estar listas cuando los bordes comienzan a dorarse. 
Dejamos reposar las galletas sobre la bandeja durante 5 minutos y después las pasamos a una rejilla para que enfríen.

Una vez que las galletas estén totalmente frías ya podemos jugar con nuestra imaginación y decorarlas.

Receta incluida en el libro "La repostería de Jengibre y Canela"


Un paseo por A Costa da Morte y la Taberna Mar de Fondo.

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Hace unos días nuestros amigos de Sevilla nos alegraron con una visita sorpresa. Ya conocen muchos lugares de Galicia,  de sus anteriores estancias pero todavía les quedaba pendiente de descubrir la zona de A Costa da Morte. Así que aprovechando un día bonito y despejado nos acercamos hasta Fisterra para que pudiesen ver el faro y el maravilloso horizonte que se contempla desde los acantilados.



A Costa da Morte es una zona maravillosa, repleta de pueblos marineros llenos de encanto, de leyendas, de playas inmensas, de abruptos acantilados,  de un mar infinito y de gente amable y cercana.





El cabo de Fisterra es el punto final del Camino de Santiago, siguiendo una tradición ancestral, pagana, de adoración al sol y anterior al culto al Apostol. Antiguamente, los peregrinos que llegaban hasta este lugar encendían hogueras para quemar sus botas o las ropas del camino,  remataban así la peregrinación con un ritual purificador que daba lugar a un nuevo comienzo.


Puerto de Fisterra.

Ancla del Carguero Cason, en  recuerdo del terrible accidente que tuvo lugar en 1987 y todavía presente en la memoria de los vecinos.

Seguimos camino hasta Laxe donde paramos para visitar a un amigo y a comer en la Taberna marisquería Mar de Fondo, un local pequeño pero con mucho encanto situado justo enfrente de la playa.




Podéis ver que el interior está lleno de detalles marineros, incluyendo fotos de las olas gigantescas que nos dejaron los temporales del invierno pasado.




Para comer nos fiamos de las sugerencias del personal y fue todo un acierto. Destaca sobre todo la calidad del producto, producto local  muy fresco y preparaciones sencillas para no enmascarar la materia prima.

Cortesía de la casa mientras esperábamos por la comida.

 Éramos cuatro personas y pedimos raciones para compartir y probar de todo.

 Sartén de almejas, con una salsa marinera muy simple y deliciosa.

 Navajas a la plancha.

 Pateiro, cangrejo de la familia de la centolla pero de tamaño más reducido.

Zamburiñas a la plancha, estaban tan deliciosas que tuvimos que pedir otra ración. 

 Croquetas de pescado.

Rape, a pesar de lo barroco de la presentación estaba muy bueno de sabor y perfecto de punto.

Entrecot de ternera gallega, tierno y sabroso, rojito en el interior aunque en las fotos no se aprecia.

Con refrescos, cervezas y dos cafés salió la cuenta a menos de 25€ por persona.

Un lugar totalmente recomendable, nosotros repetiremos.

Aquí os dejo unos enlaces con  más información sobre Fisterra y A Costa da Morte.

-Concello de Fisterra.

-Turgalicia.

- A Costa da Morte.

-En coche por a A Costa da Morte.